lunes, 24 de junio de 2013

CARRIÓN DE LOS CÉSPEDES - NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACIÓN


La efigie de Ntra. Sra. de Consolación, Patrona de Carrión de los Céspedes, responde al modelo iconográfico de la Virgen con el Niño. Es una imagen de vestir o “de candelero” de tamaño algo menor al natural y notable calidad artística. Se trata de una obra anónima fechable en la segunda mitad del siglo XVI que tanto formal como estilísticamente se encuadra en el quehacer de  los  inicios de la escuela sevillana. El clasicismo de las líneas del rostro denotan la influencia de la corriente romanista que va a marcar la producción de la imaginería hispalense de las últimas décadas del XVI lo que unido a ciertos arcaísmos, como una acusada frontalidad, nos sitúa en un taller de Sevilla en el que trabajaran y se formaran artistas que fueran definiendo las líneas del protobarroco.

Sobre el último cuarto del siglo XVIII se fecha la intervención que confiere a esta imagen el aspecto con el que ha llegado a nuestros días. La falta de definición de los conceptos y criterios de restauración en esta época hace que se modifique el original para lograr una adaptación a los gustos del momento perdiéndose así elementos primitivos y añadiéndose otros propios de los estilos artísticos imperantes que, han tenido como consecuencia, generar cierta confusión a la hora de datar la imagen.

Por lo que respecta al Niño Jesús, se trata de una talla exenta, de bulto redondo, tamaño proporcionado al de su Madre y gran belleza. Es también una efigie anónima pero de cronología posterior a la Virgen pudiéndose estimar de un momento muy avanzado del siglo XVII o de principios del XVIII.

La atribución tanto de la filiación artística como cronología de ambas imágenes han quedado avaladas por expertos que en distintos momentos realizaron estudios de las mismas como los profesores Infante Galán y Hernández Díaz y, posteriormente, el escultor imaginero Antonio Dubé de Luque. Por último fueron restauradas entre diciembre de 1998 y marzo de 1999 por Enrique Gutiérrez Carrasquilla y Pedro Manzano.

La interpretación iconológica de la efigie de Ntra. Sra. de Consolación, orlada  con un conjunto de preseas, como otras tantas imágenes de su tipología, se fundamenta en el capítulo 12 del libro del Apocalipsis y  simboliza   la Iglesia glorificada y reflejada en la Virgen María, su modelo total en el seguimiento de Cristo; iconografía de la Madre de Dios muy difundida por las distintas escuelas escultóricas e imagineras  españolas y que ha tenido un especial predicamento en Andalucía. Concretamente, la escuela sevillana ha proporcionado una importante producción de destacada calidad artística, dada la acogida popular que ha tenido esta representación letífica de María. Sobre dicho cuerpo interpretativo se desprende una lectura que avala el componente devocional de las mismas y explica como estas obras artísticas han contribuido a mantener vivo el patrimonio espiritual de pueblos y ciudades.

Además de los elementos reseñados, completan la iconografía de esta noble talla de la Madre del Señor, el barco de velas que porta en su mano derecha, que también lo llevan otras imágenes marianas de la misma advocación, como la Patrona de Utrera o la dolorosa titular de la sevillana de la Hermandad del Stmo. Cristo  de la Sed. El origen de este símbolo parece estar en una ofrenda hecha por un devoto a la Virgen de Consolación utrerana, de gran devoción popular en la baja Andalucía, aunque la interpretación del mismo encaja perfectamente en la metáfora de la Iglesia peregrina zarandeada  constantemente por el mundo pero que avanza protegida por la poderosa intercesión de la Virgen Madre. El cetro, que nuestra Titular sostiene en la misma mano, y la corona, significan que María participa de la realeza de Cristo, lo que le confiere la prerrogativa de reina. Por su parte la ráfaga y la media luna a los pies son símbolos que en el lenguaje apocalíptico representan la glorificación y la eternidad respectivamente, el estar por encima del tiempo y del espacio.

En cuanto a la imagen propiamente dicha de la Virgen de Consolación, figurada como una mujer joven casi niña, mostrando a su Hijo representado en un niño de corta edad, nos conecta con el Misterio de la Encarnación, el Dios que se humaniza en el seno de una mujer. La reiteración del hecho de situar la imagen del Salvador en el lado izquierdo, el del corazón, simboliza que la gracia de Dios habita dentro de todo aquel que así lo acepte y de esta forma se muestra a los demás el señorío de Cristo Jesús. La imagen del Divino Infante sostiene la bola del mundo rematada con cruz en su mano derecha, mientras que la izquierda la mantiene en actitud de bendecir caracteres de los que se desprende una doble lectura: la Redención del género humano culminada en el sacrificio de la cruz y la perfección del amor de Dios simbolizada en la esfera. La corona de imperiales o potencias flamígeras que, según el tiempo litúrgico orlan la cabeza del Niño, aluden a su condición de Hijo de Dios, Rey del cielo y tierra y Señor de los señores, preseas cuya iconología también se fundamenta en las Escrituras: “…. Al nombres de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo”.



La secular devoción del pueblo de Carrión de los Céspedes a su Patrona, esta bendita imagen de la Madre de Dios venerada con el dulce título de Consolación, es signo de identidad y constituye uno de los principales tesoros devocionales y espirituales de esta población sevillana.

HERMANDAD DE NTRA SRA DE CONSOLACIÓN

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